lunes, 21 de octubre de 2013

Generación perdida

Son los más castigados por la crisis, dicen que están perdidos, nuestros jóvenes tienen entre 18 y 25 años y una vida por delante, pero no tienen trabajo a pesar de estar muy preparados
Educados en la abundancia de más de una década de crecimiento económico, con un nivel de estudios y una gran preparación académica, estaban convencidos que encontrarían un buen trabajo para el que se habían preparado.
De echo, hasta antes de que explotara la crisis, el mercado absorbía a una gran cantidad de jóvenes, excluidos de las aulas, sobre todo hacia sectores de la construcción y la hostelería, desde donde el país reclamaba personal no cualificado.
Hoy en día con la crisis el Fondo Monetario Internacional, ya ha definido a nuestros jóvenes como "La generación perdida", jóvenes sin trabajo que ya no saben ni donde buscarlo, con un futuro negro, con desilusión, sin poder hacer planes de futuro, ni de formar una familia o independizarse de sus padres.
Hay voces sobre todo entre los políticos que no tienen ni idea de como resolver esta crisis, que recomiendan a los jóvenes que si no tienen trabajo que sigan formándose y estudiando.
Pero yo me pregunto ¿como? ¿con que dinero? la mayoría de las becas han desaparecido, y las familias sin trabajo y recursos, es imposible soportar la carga de pagar la barbaridad que se paga en España por estudiar.
Muchos jóvenes tan castigados por la crisis y con sus títulos universitarios y masters bajo el brazo, empiezan a deprimirse, sin perceptivas de futuro, están convencidos que este no es su sitio, y no saben ni como ni a donde tirar. Sin embargo con la juventud como su más grande tesoro, siguen acariciando el sueño de encontrar un mundo mejor, y son muchos los que con gran esfuerzo por parte de sus familias, reúnen el dinero para el viaje y sustituir un par de meses, y se lanzan a buscar empleo en otros países.
Ya que expertos vaticinan que tras cuatro o cinco años de caída libre de la economía, los jóvenes necesitarán otros siete para incorporarse al mercado. Así que con estos datos pueden ser 10 años perdidos, no solo en cuestiones de empleo, también sus ilusiones se habrán ido diluyendo y su confianza en el mundo.
Nuestros jóvenes perdidos no solo por estar expulsados del mercado laboral y económico, están decepcionados de un sistema que han heredado y que nunca ha contado con ellos
No solo nuestros jóvenes se sienten perdidos en el mundo laboral, su desorientación afecta ámbitos como la política como medio para resolver los problemas colectivos, la vivencia de la contradicción entre los modelos de vida que se les ofrecen como adecuados y las posibilidades reales de acceder a ellos, y dudas sobre problemas vitales.
Nuestros jóvenes perdidos no solo por estar expulsados del mercado laboral y económico, están decepcionados de un sistema que han heredado y que nunca ha contado con ellos.
Una de las claves para independizarse es la expectativa de futuro y ahora no existe.
Los jóvenes tienen muy presente la vulnerabilidad en la que los ha dejado el mercado laboral. Antes había confianza, ahora no, los que se habían ido de casa la mayoría ya han regresado de nuevo a casa de sus padres, y los que aún permanecían en ella no lo harán porque el hogar familiar se ha convertido en su refugio, en un salvavidas, que por tradición siempre nos ha ayudado a salir adelante en los momentos difíciles.
Este país se aguanta por la familia, y ahora más que nunca, son las familias, y principalmente los abuelos pensionistas los que están tirando del carro de dos generaciones, y alimentando con sus miseras pensiones a toda su prole, aún a costa de dejar de alimentarse ellos mismos, y prescindir de algún capricho en su merecido descanso, después de años trabajando de sol a sol, por sueldos miserables en la mayoría de los casos.
El error que cometen los que tienen que solucionar esta crisis es que hay más preocupación por las pensiones de los mayores, incluso en recortarselas, que en buscar formas para que nuestros jóvenes trabajen y creen riqueza. Sin cambios de fondo en el sistema productivo, ni habrá trabajo para los jóvenes de hoy ni pensiones para los jubilados de mañana.
Ojalá mi reflexión
llegué a la conciencia de alguno de los que dirigen este país y se den cuenta que si no se modifican ciertas ideas no solucionaremos nada.
Admiro profundamente a todos estos chicos que se han esforzado tanto en formarse y que están tan preparados y formados, les deseo que tengan el coraje, que no dejen la lucha, que sigan persiguiendo sus sueños, mis esperanzas de un futuro mejor se que está en sus manos, que pronto van a dar un golpe encima de la mesa y van ha unir fuerzas para decir basta y empezar a construir un nuevo futuro para todos.
Así lo espero, un abrazo.

Estelaoriente.

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